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Secretos para una buena venta

Inés Rojo

Secretos para una buena venta

"Vender es mucho más. Secretos de la fidelización en la venta" , del profesor del IESE Cosimo Chiesa, recoge las siguientes claves.

La importancia de las actitudes
"O cambias o te cambian". En la venta,
una actitud (mental) positiva lo es todo para tener éxito. A la actitud habría que añadir, pero sólo después, los conocimientos y las habilidades. También resulta extremadamente útil poner los objetivos por escrito, pues de otra forma se acabarán perdiendo. En definitiva, mantener una actitud que le convierte a uno en el único responsable de su propia vida.

Vender bien para fidelizar
Las cuatro fases del proceso comercial son:, atraer, vender, satisfacer y fidelizar. Es decir, hay que vender bien, sí, pero sin perder de vista el objetivo último de fidelizar. Ha de tenerse en cuenta que sin clientes no hay empresa, pero también que no hay que llamar cliente a quien no lo es. Por último, es necesario desarrollar de forma profesional las seis fases de la venta, a saber: preparación de la visita, contacto, presentación de la oferta, negociación, cierre y seguimiento.

La excelencia comercial
Se resume en diez consejos:

1.     Dedica mucho tiempo a la preparación de la venta.

2.     No te olvides de preguntar: no tendrás una segunda oportunidad.

3.     Desarrolla un buen método de presentación.

4.     Potencia tu credibilidad.

5.     Aprende a torear los "NO".

6.     Aprende a defender tu precio.

7.     Aprende a cerrar la venta.

8.     No temas los "no cierre".

9.     Posiciónate como un verdadero consultor.

10.   Recuerda la ecuación de valor de tu cliente: valor por esfuerzo = qué me dan / qué me cuesta.

La importancia del cliente
El cliente, el otro gran agente del proceso comercial, es alguien que debe cuidarse, al que debe dedicarse cierto tiempo. No hay que sobrecargarlo en exceso ("los mercados son como nuestro estómago") y, sobre todo, no debe olvidarse su valor una vez ya se ha incorporado a la cartera de clientes. Chiesa también aconseja "pescar ballenas y no anchoas" en el mar de los consumidores, y mantener siempre cargada la mochila de los contactos.

 

 

La gestión profesional y personal
Todo lo dicho anteriormente (actitud, fidelización, excelencia comercial y la importancia del cliente) no sirve de nada si no se gestiona de forma profesional:
hay que decidir cuándo merece la pena fidelizar y cuando no, eliminar los posibles hábitos negativos, aprovechar el tiempo al máximo y pensar más antes de hablar.

Pero el cuidado de la gestión profesional no es suficiente si no va acompañada de la gestión personal. Todo empieza en uno mismo, y en cierta forma el vendedor debería decidir lo que quiere ser de mayor. Hay que comprometerse con la excelencia, no tener miedo de quedarse solo de vez en cuando, no renegar de sus fracasos... y controlar sus pensamientos.

Construir el futuro
Por último, el
futuro, que no depende sino de lo que hagamos en el presente, debe labrarse. Si anotamos las experiencias, no buscamos el éxito a cualquier precio, eliminamos las palabras "postergación", "improvisación" e "imposible" de nuestro diccionario, trabajamos más inteligentemente que los demás, y buscamos el verdadero significado de lo que hacemos, estaremos construyendo el mejor futuro (comercial) de todos los posibles.

TRES REGLAS DE ORO prácticas que ningún vendedor debería olvidar:
1.- Dale siempre a tu cliente más de lo que espera recibir por el precio que ha pagado.

2.- El coste de mantener a un cliente es inferior al coste de captación de un nuevo cliente, pero este último es, a su vez, inferior al coste de recuperación de un cliente perdido.

3.- Es mucho más fácil vender el tercer producto a quien ya tiene dos que el primero a quien no tiene ninguno.